Chile.- En 1987, un militar represor, el mayor Ernesto "Nabo" Barreiro, disparó la primera rebelión de los carapintadas en Argentina, con su negativa a presentarse a los tribunales que investigaban los horrores cometidos en el campo de concentración conocido como La Perla, en la provincia de Córdoba. Sería la primera asonada, complicando el primer gobierno de la democracia, de Raúl Alfonsín. Conmocionó la vida nacional y condicionaría al gobierno al punto tal que el mismo hombre que ordenó iniciar los juicios contra los principales responsables de la dictadura, acabó dictando las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
En Chile, 20 años después, el general Eduardo Iturriaga Neumann se declara en rebeldía al no aceptar ir a la cárcel para cumplir una pena de cincos años y un día que le impuso un tribunal por el secuestro (y desaparición) del militante del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario), Luis Dagoberto San Martín Vergara, en 1974. Pero las circunstancias son absolutamente diferentes a las que vivía Argentina. Un día después de su paso a la clandestinidad, el hecho era recogido en el informativo de TVN (canal estatal), casi al final de su edición del mediodía. En La Tercera, ocupaba la página 18, compartiendo espacio con los obituarios o esquelas.
Pero el caso no es menor. El general Iturriaga fue jefe del Departamento Exterior de la DINA, los servicios secretos de Pinochet. En esa época, era conocido con el alias de "Don Elías". Como tal, está también imputado en el asesinato del general Prats y su esposa en Buenos Aires (30 de abril de 1974), y la justicia italiana lo condenó por el atentado contra Bernardo Leighton y su esposa en Roma (5 de octubre de 1975). Hay, además, un pedido de captura del juez Baltasar Garzón.
En Chile, 20 años después, el general Eduardo Iturriaga Neumann se declara en rebeldía al no aceptar ir a la cárcel para cumplir una pena de cincos años y un día que le impuso un tribunal por el secuestro (y desaparición) del militante del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario), Luis Dagoberto San Martín Vergara, en 1974. Pero las circunstancias son absolutamente diferentes a las que vivía Argentina. Un día después de su paso a la clandestinidad, el hecho era recogido en el informativo de TVN (canal estatal), casi al final de su edición del mediodía. En La Tercera, ocupaba la página 18, compartiendo espacio con los obituarios o esquelas.
Pero el caso no es menor. El general Iturriaga fue jefe del Departamento Exterior de la DINA, los servicios secretos de Pinochet. En esa época, era conocido con el alias de "Don Elías". Como tal, está también imputado en el asesinato del general Prats y su esposa en Buenos Aires (30 de abril de 1974), y la justicia italiana lo condenó por el atentado contra Bernardo Leighton y su esposa en Roma (5 de octubre de 1975). Hay, además, un pedido de captura del juez Baltasar Garzón.
En el vídeo que Iturriaga hizo llegar a los medios informativos chilenos, asegura que fue sometido a un indebido proceso, "al igual que aproximadamente 500 integrantes de las FFAA (...) ante la mirada complaciente del gobierno". Con esto, el general represor intentaría provocar la adhesión de otros militares.
Iturriaga está amparado por la Coperffa (Coordinadora de organizaciones de personal en retiro de las FFAA), un lobby que bajo el lema de "Libertad a nuestros prisioneros", está destinado a reivindicar la dictadura pinochetista y a respaldar a los militares perseguidos judicialmente por los crímenes cometidos entonces. Sus acciones pueden verse en la página web del Movimiento Diez de Septiembre (por la víspera del golpe militar del ´73). Pero, como decía al principio, en el Chile de hoy no hay espacio para asonadas. Y el destino de Iturriaga Neumann será el Penal Cordillera, donde lo esperan antiguos compañeros en la DINA como los que fueron sus jefes, Manuel Contreras y Pedro Espinoza , además de otros conocidos represores.

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