Jerusalén.- Moshe Yaalon es un general del Ejército israelí en retiro, antiguo jefe del estado mayor, que hoy publica una carta abierta al enviado del Cuarteto, Tony Blair, en el diario Ma´ariv. Considero interesante hacer una reseña como aporte para entender el conflicto, con tantas aristas, intereses y enfoques. Afirma, por ejemplo, que es falsa la idea de que la solución al conflicto palestino-israelí es la condición para estabilizar Oriente Medio. Hay otros conflictos en la zona, añade, que no tienen nada que ver, como el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente, a chiítas y sunnítas, persas y árabes, árabes nacionalistas e islamistas, etc.
Segunda idea: mucha gente en Occidente e incluso en Israel afirma que para solucionar el conflicto israelí-palestino se requiere concesiones territoriales por parte de Israel. En la situación actual, en la que el Islam jihadista es la fuerza emergente en la lucha contra Israel y Occidente, cualquier concesión isralí, territorial o de otro índole, en el marco de un acuerdo o hecho de forma unilateral, será el viento que hinche las velas del Islam jihadista. Estas concesiones no solo no ayudará a resolver el conflicto, sino que solo servirán para exacerbarlo. Lo probaría la retirada unilateral israelí de Gaza y del sur del Líbano.
No se entiende que el conflicto en la región no es territorial sino ideológico y que no se derrota una idelogía con concesiones territoriales. Una prueba es el fracaso de este enfoque antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando se intentó enfrentar de esta manera la ideología nazi.
El centro del problema entre israelíes y palestinos reside en que ningún liderazgo palestino está preparado para reconocer el derecho de los judíos a un estado, dice también este general israelí.
Una sociedad que inculca a su gente la cultura de la muerte es una sociedad con un mecanismo de autodestrucción. Véase sino Gaza. El movimiento nacional palestino es el movimiento nacional que ha recibido y recibe aún la mayor cantidad de apoyo político y financiero en el mundo, con estos resultados. ¿Qué han hecho los palestinos con los 7.000 millones de dólares que recibieron en los últimos años?, se pregunta el general israelí.
Propone Yaalon una estrategia de largo aliento que, básicamente, se aboque a reformas educativas, políticas y económicas, que puedan crear una sociedad civil que santifique la vida antes que la muerte, que defienda los derechos humanos y las libertades, que desarrolle una clase media y no una élite corrupta y millonaria. Y sugiere que no se gaste el dinero fortaleciendo a Abu Mazen (Mahmud Abbás, presidente palestino) ni a sus fuerzas de seguridad.
Para neutralizar el problema de los refugiados, por medios humanitarios, propone la creación de un fondo internacional que otorgue a cada familia una suma de dinero de entre 100.000 y 200.000 euros, a cambio de que renuncien a su estatus de refugiados.
En definitiva, afirma que el principal problema en la zona es el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente. Y la ideología del jihadismo, asegura, no puede ser derrotada sin derrotar antes a los regímenes y organizaciones que la apoyan y alimentan.
Segunda idea: mucha gente en Occidente e incluso en Israel afirma que para solucionar el conflicto israelí-palestino se requiere concesiones territoriales por parte de Israel. En la situación actual, en la que el Islam jihadista es la fuerza emergente en la lucha contra Israel y Occidente, cualquier concesión isralí, territorial o de otro índole, en el marco de un acuerdo o hecho de forma unilateral, será el viento que hinche las velas del Islam jihadista. Estas concesiones no solo no ayudará a resolver el conflicto, sino que solo servirán para exacerbarlo. Lo probaría la retirada unilateral israelí de Gaza y del sur del Líbano.
No se entiende que el conflicto en la región no es territorial sino ideológico y que no se derrota una idelogía con concesiones territoriales. Una prueba es el fracaso de este enfoque antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando se intentó enfrentar de esta manera la ideología nazi.
El centro del problema entre israelíes y palestinos reside en que ningún liderazgo palestino está preparado para reconocer el derecho de los judíos a un estado, dice también este general israelí.
Una sociedad que inculca a su gente la cultura de la muerte es una sociedad con un mecanismo de autodestrucción. Véase sino Gaza. El movimiento nacional palestino es el movimiento nacional que ha recibido y recibe aún la mayor cantidad de apoyo político y financiero en el mundo, con estos resultados. ¿Qué han hecho los palestinos con los 7.000 millones de dólares que recibieron en los últimos años?, se pregunta el general israelí.
Propone Yaalon una estrategia de largo aliento que, básicamente, se aboque a reformas educativas, políticas y económicas, que puedan crear una sociedad civil que santifique la vida antes que la muerte, que defienda los derechos humanos y las libertades, que desarrolle una clase media y no una élite corrupta y millonaria. Y sugiere que no se gaste el dinero fortaleciendo a Abu Mazen (Mahmud Abbás, presidente palestino) ni a sus fuerzas de seguridad.
Para neutralizar el problema de los refugiados, por medios humanitarios, propone la creación de un fondo internacional que otorgue a cada familia una suma de dinero de entre 100.000 y 200.000 euros, a cambio de que renuncien a su estatus de refugiados.
En definitiva, afirma que el principal problema en la zona es el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente. Y la ideología del jihadismo, asegura, no puede ser derrotada sin derrotar antes a los regímenes y organizaciones que la apoyan y alimentan.
