Chile.- Ojeo el diario La Tercera (de derecha, como todos en este país) y me detengo en la página 7. Algo más de media página está ocupada por una entrevista con Lily Pérez, secretaria general y portavoz de Renovación Nacional (partido de derecha). Una de sus frases: "Nunca hay que caer en el error de la descalificación, estamos al borde de que la política en Chile termine en el peldaño más bajo y oscuro de la existencia pública". La ex diputada apuesta también por que el gobierno supere sus actuales dificultades en varios frentes ("lo único que espero es que el gobierno remonte y salga adelante") para que la oposición pueda poner sobre la mesa otros temas de discusión y hacer propuestas.
En esta misma página, Pablo Longueira, uno de los políticos más controvertidos de ese mismo partido, asegura que sería un error que la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados que estudiará los enormes problemas que está planteando el Transantiago, el nuevo sistema de transportes de la capital, se convierta en una caza a Lagos, el ex presidente que diseñó este sistema. La labor de dicha comisión, dice Longueira, debe ser indagar los cambios, las formas y quiénes son los responsables del nuevo modelo de transportes. "Pero más que responsabilidades, la gente lo que quiere son soluciones".
Mientras, veo en la televisión declaraciones de Iván Moreira, diputado de la UDI (todavía más a la derecha que RN), y que fue el último de los fieles de Pinochet. Durante su enfermedad fue de los pocos políticos que lo visitó en el Hospital Militar. Este vez también sale de un hospital, pero fue a visitar a la presidenta Bachelet, que está junto a su hija, afectada por una trombosis cerebral. Es evidente que hay grandes diferencias políticas entre ambos, pero Moreira vuelve a declarar (y no es la primera vez que lo hace), su respeto y admiración personal por la presidenta.
Hay muchos problemas políticos en Chile. La oposición es sumamente activa y cumple su papel. Uno de sus dirigentes, Andrés Allamand, ha publicado un libro, "El Desalojo", centrado en las razones que, a su juicio, justificarían el recambio de gobierno, aunque quedan todavía casi tres años para las próximas elecciones. Pero, viniendo de España, uno siente que la política hispana ya llegó al peldaño más bajo, que teme Lily Pérez.
Recuerdo que un viaje anterior (creo recordar que en diciembre pasado. enfermedad y muerte de Pinochet), una carta de un lector del mismo diario La Tercera, pedía a la derecha chilena que tomase nota e imitase lo que estaba haciendo la derecha española. Afortunadamente, al menos de momento, los conservadores chilenos dan muestras de un mayor sentido del Estado, más inteligencia y menos egoísmo.
Un último dato: en esa misma página 7 del citado diario, una foto con un pie de solo cuatro líneas, da cuenta del funeral de la familia Pinochet al cumplirse seis meses de la muerte del ex dictador. Cuando murió, Pinochet era ya una personaje irrelevante en la vida política chilena, ahora es sencillamente un personaje del pasado, cruel y sangriento, pero definitivamente del pasado.

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