jueves, 31 de mayo de 2007

Chávez, otra vez

Con el cierre de Radio Caracas Televisión, el gobierno de Hugo Chávez parece haber completado el camino para convertirse en un régimen totalitario. El llamado Cuarto Poder era el único que todavía escapaba a su alcance, aunque lo venía sometiendo a un acoso sistemático, que ha terminado en derribo.

Argumentar que RCTV había apoyado el intento de golpe de abril del 2002, cuando desde entonces no hubo ninguna acusación judicial ni contra el canal ni contra sus directivos, invalida la acusación. Curioso argumento, además, para alguien que entra en la vida política de Venezuela dando un golpe (fallido) contra un gobierno democrático, el 4 de febrero 1992.

El otro argumento, el de que símplemente el Estado decidió no renovar la licencia de RCTV, oculta la verdadera razón: Chávez quiso eliminar una voz crítica, la del único canal con alcance nacional, dando un castigo ejemplarizante y lanzando un mensaje claro a los otros medios. De hecho el presidente venezolano no perdió el tiempo, con esta advertencia a Globovisión: "Ustedes vean hasta dónde van a llegar, les recomiendo que miren bien hasta dónde van a llegar". En una clara reacción de manual, Chávez habla a sus bases de supuestos enemigos de la patria y conspiraciones en su contra, apuntando directamente a este otro canal, que tiene solo alcance en Caracas.

El otro gran canal privado, Venevisión, ha sido domesticado. Su propietario, Gustavo Cisneros, pactó con el gobierno y puede seguir emitiendo a pesar de que su licencia también caducaba en la misma fecha. Hoy es un canal oficialista, con menos entusiasmo que los oficiales (incluyendo Telesur), pero que puede convertirse en lo que fue Televisa mexicana durante el gobierno del PRI.

Pero el zarpazo contra RCTV es solo la cara más visible de este afán de conseguir un gran aparato de propaganda, único y excluyente. Vaya como ejemplo el cerco en torno al diario Tal Cual, que dirige Teodoro Petkoff, ex guerrillero (en los ´60), dos veces candidato presidencial de la izquierda y ex ministro de Rafael Caldera. Este mismo año, un tribunal de menores imponía una multa de 18.600 dólares (unos 14.000 euros) por una carta abierta que se publicó en noviembre del 2005, en la que el humorista Laureano Márquez pedía a la hija menor del presidente que hiciera entrar en razón a su padre para que fuera más tolerante con la oposición. El tribunal consideró que el texto atentaba contra el honor y la reputación de la menor. Por cierto que la hija menor de Chávez fue la responsable de que se modificase la bandera nacional y que el propio presidente confesó (en un Aló Presidente) que consultaba con su hija para tomar algunas decisiones políticas.

Cabe recordar que el Poder Judicial ya estaba en manos de Chávez, sobre todo después de diciembre del 2004, cuando se amplió en más del 50 % los miembros del Tribunal. Naturalmente, todos los nuevos integrantes responden fielmente al presidente. Y no hay que olvidar que el Legislativo no existe: tras la última reelección de Chávez, la Asamblea Nacional, donde todos sus integrantes son oficialistas, decidió otorgar al presidente poderes extraordinarios para que gobierno por decreto, sin tomarse la molestia de pasar las leyes por el parlamento.

Pero eso no es todo, el control político llega incluso a las FFAA, que tras un largo proceso de depuración, son ya un claro instrumento en manos del presidente. Vaya como muestra el último botón: se impone el saludo de "patria, socialismo o muerte" entre los uniformados. La denuncia, formulada por la oposición, fue desmentida por el ministro de Defensa, pero Chávez dejó las cosas en su sitio. Después de negarlo por su parte, añadió: "Ellos lo hacen porque saben que el único camino para que haya patria es el socialismo (...) A la oligarquía le pica cuando los cadetes venezolanos dicen patria, socialismo o muerte".

jueves, 17 de mayo de 2007

Argelia: lecciones de las urnas

Argel.- El sistema político argelino, formalmente pluripartidista, mostró en las elecciones legislativas de este 17 de mayo sus grandes limitaciones. La apatía general se refleja claramente en el índice de participación, pese a la intensa propaganda oficial animando a votar. El atentado de la víspera en Constantina sirvió al gobierno para decir que acudir a las urnas era votar por la democracia y contra el terrorismo. Pero lo que alentó el abstencionismo no fue ni el llamamiento al boicot de la rama magrebí de Al Qaeda ni el miedo al terrorismo; fue, simplemente, hastío ante una clase política que, esencialmente, sigue siendo la misma desde que el país accedió a la independencia, desconfianza ante la limpieza del proceso y rechazo a la corrupción que encarnan estas élites políticas.
Son los jóvenes, mayoría en el país (el 66 % tiene menos de 30 años), los que sufren especialmente la frustración del desempleo y la falta de horizonte, y los más desilusionados con el sistema. La bonanza petrolera ha permitido que Argelia haya reembolsado casi la totalidad de su deuda externa y que sus reservas, a fines del año pasado, llegaran casi a los 80.000 millones de dólares. Pero los beneficios no llegan al pueblo y hay dudas sobre la voluntad de reorientar la renta petrolera hacia una inversión productiva.
La vieja guardia del ex partido único FLN (Frente de Liberación Nacional), que luchó por la independencia, está al borde de su vida útil. Y los militares, que integran el apartado anterior y siguen siendo el verdadero poder (político y económico), suscitan distinto grado de rechazo. Quizá se salva el presidente, Abdelaziz Buteflika, reelegido en abril del 2004 para un segundo mandato de 4 años, pero que está enfermo. Y que se beneficia de una intensa propaganda oficial en la televisión oficial, la única, que sigue sus pasos momento a momento, con una veneración más propia de una dictadura.
Participaron en las elecciones 24 partidos. Pero, junto al FLN, solo RND (Asamblea Nacional Democrática), escisión desde la tecnocracia del anterior, tiene un grado de representación importante, aunque no le hace sombra al FLN. El principal partido de la oposición, el Frente de Fuerzas Socialistas, fuerte sobre todo en la Kabilia, rehusó participar por segunda ocasión consecutiva, al considerar que no había transparencia en el proceso. La herencia del FIS, el ilegalizado Frente Islámico de Salvación (desde que ganó las elecciones de 1991), se la disputan sin mucho éxito algunos pequeños partidos, domesticados y cooptados por el gobierno.
En los próximos años Argelia se enfrentará a la necesidad de llevar a cabo un cambio político genuino. Si el azote del terrorismo no vuelve a cruzarse en el camino de este país, donde una vez se habló de socialismo árabe y que hoy está en el punto de mira de Al Qaeda para desestabilizar el norte de África y amenazar las puertas de Europa.

martes, 8 de mayo de 2007

La era de Sarko

Francia se dispone a iniciar una nueva etapa política marcada por la personalidad de su nuevo presidente, Nicolas Sarkozy. En las últimas décadas se han sucedido presidentes con fuerte personalidad, de la talla de De Gaulle, Mitterrand y Chirac. Sarkozy es de la misma estirpe, diferencias ideológicas aparte: pretende ejercer todo el poder que le confiere la presidencia de la República, que es mucho.

En 1976, un todavía joven Jacques Chirac dimitía como primer ministro ante el presidente Giscard, porque éste se inmiscuía en su labor y no le dejaba ninguna posibilidad de iniciativa. Sarkozy va a ser un presidente de esta especie. Tiene ambición de llevar a cabo un cambio profundo en Francia y es un hiperactivo que no conoce descanso. Y aunque fue Ségolène Royal la que habló de la necesidad de fundar una VI República, va a ser Sarkozy quien produzca el cambio sin necesidad de una nueva denominación.

Sus dos peones para manejar la República parece que van a ser su amigo François Fillon, que se espera sea designado primer ministro, y Claude Guéant, jefe de campaña y futuro secretario general del Elíseo. Pero nadie en Francia duda que las decisiones las tomará el presidente con su ya tradicional vehemencia.

Las primeras declaraciones de Sarkozy como presidente electo tuvieron un carácter conciliador, pero nadie debe llamarse a engaño. Alguno de sus enemigos insistieron en la campaña en su carácter brutal. Incluso antiguos aliados, como el que fuera ministro delegado para la Igualdad de Oportunidades, Azouz Begag, tienen anécdotas al respecto.

Y aunque parece imposible que pueda suceder en la Francia de las libertades, también se teme que pueda resentirse la libertad de prensa. Sarkozy sabe presionar a los periodistas, conoce a los patrones de los medios importantes y es amigo de casi todos. De hecho, Vincent Bolloré, millonario que controla Havas, el canal de televisión Direct 8 y algún periódico gratuito, le prestó el barco para que descansara tras las elecciones y su avión privado para trasladarse a Malta.

Es indudable que la victoria de Sarkozy fue contundente y que millones de franceses confían en que haga lo que prometió en la campaña. Pero también es cierto que va a encontrar fuertes resistencias. En primer lugar de los sindicatos, que en Francia son fuertes y combativos. El nuevo presidente quiere imponer nuevas normas para servicios mínimos en las huelgas de transporte público e imponer la votación secreta después de los 8 días de huelga. Es una vieja obsesión de Sarkozy, si recordamos las imágenes de cuando era joven de pelo largo, encabezando manifestaciones contra las huelgas de entonces.

Y no hay que olvidarse de las banlieu, los barrios periféricos de las grandes ciudades, que en el otoño del 2005 estallaron y expresaron su cólera de manera violenta. Los habitantes de estas zonas desfavorecidas, pero a un tiro de piedra de la Francia opulenta, todavía recuerdan la actuación de Sarkozy, entonces ministro del Interior. Refiriéndose a los revoltosos, habló de la racaille (escoria, gentuza), pero los habitantes del suburbio, con mayoría de jóvenes de origen magrebí o subsahariano, lo entendieron como un insulto colectivo.

Los socialistas, entretanto, deberán encontrar una salida a la crisis, después de perder por tercera vez consecutiva su carrera a la presidencia. Los llamados elefantes no lograron impedir la candidatura de Ségolène Royal, pero la derrota en las urnas plantea la clásica pregunta: qué hacer. El partido está fuertemente dividido y enfrentado, con Fabius defendiendo un giro a la izquierda y Strauss-Kahn hacia el centro. Ségolène, que mostró en campaña sus debilidades, quiere profundizar la renovación de la izquierda, pero puede ser víctimas de los enemigos que dejó en el camino hacia la candidatura; y puede asumir los enemigos de su marido, François Hollande, patrón del PS.

Lo que está claro es que Francia va a dar que hablar con Sarkozy.