El próximo 28 de junio, Argentina renueva parcialmente sus dos cámaras del Parlamento, la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Por ley, aprobada en el anterior gobierno de Néstor Kirchner, estas elecciones a mitad de mandato debían celebrarse el cuarto domingo de octubre. Pero un cálculo político de la presidenta, cuya popularidad ha caído a un 30 %, consideró mejor un adelanto para evitar un desgaste que quizá ni así podrá sortear.
El adelanto pretende también acortar los tiempos de la oposición y complicar las alianzas para enfrentar al oficialismo. No obstante, todo indica que el mapa electoral va a cambiar, perdiendo el oficialismo la mayoría parlamentaria de la que ahora dispone. A los errores del gobierno, empezando por el largo conflicto con el campo con que inició su mandato, hay que añadir que hay divergencias dentro del peronismo (no es ninguna novedad) y que la oposición, o parte de ella, puede verse beneficiada por lo que algunos conocen como "efecto Alfonsín": la muerte del ex presidente parece haber favorecido la recuperación de un partido histórico, pero que había caído a sus horas más bajas tras el desastroso gobierno de Fernando de la Rúa.
Es el ex presidente Néstor Kirchner, y no la presidenta, quien lleva a cabo la estrategia electoral. Y las encuestas parecen ponerlo nervioso. La elaboración de la lista de candidatos, aún sin terminar, lo demuestra. Se habla de candidaturas testimoniales, con figuras políticas que se presentarán a las elecciones para luego renunciar, una maniobra que puede ser legal pero que en el fondo defrauda a los votantes. La cantante y actriz Nacha Guevara, que acaba de protagonizar un musical sobre Evita, sin actividad política hasta ahora (aunque no hay duda de que tiene una clara posición política), hay sido reclutada para atraer los votos de los más humildes, que pueden identificarla con la imagen de la mítica esposa de Perón. También se ofreció integrar las listas del oficialismo a la actriz Andrea del Boca, famosa por protagonizar numerosas telenovelas.
Pero, con ser discutible estas candidaturas, hay otras figuras en este baile electoral francamente repugnantes. Vayan como ejemplo las de Luis Patti y Aldo Rico. El primero, un policía represor preso y en espera de juicio, es alentada por un sector del peronismo disidente que encabeza el ex presidente Duhalde. En cuanto a Rico, cabe recordar que fue con Mohamed Seineldín jefe de los militares carapintadas que pusieron en grave peligro la democracia argentina durante el gobierno de Alfonsín, con tres alzamientos militares. Rico, que ahora se declara ultrakirchnerista, busca un lugar en el oficialismo, pero podría ir con Patti en otra lista si desde el gobierno se considera que resta votos.
En cualquier caso, lo que hay que esperar de estas elecciones, sea cual sea el resultado, es que el sistema democrático se fortalece. Y que no se cumpla las apocalípticas predicciones de Néstor Kirchner, de que todo se hunde si hay un vuelco electoral.
martes, 5 de mayo de 2009
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