El gobierno chileno que preside Michelle Bachelet cumple un año este 11 de marzo. Seguramente lo más importante que ha pasado en este período es la muerte del general Pinochet, aunque en este tema la visión interna es claramente distinta, ya que el ex dictador había dejado ya de ser un actor político. Eso sí, cabe resaltar que la papeleta sobre cómo encarar sus funerales fue bien resulta por el gobierno.
A la hora de hacer un balance de este primer año de la primera presidente mujer que ha tenido Chile, caben varios enfoques. Desde el punto de vista económico, lo más destacado es que el crecimiento ha sido muy moderado. A falta de las cifras definitivas, se estima que ha sido del 4,2%, muy pobre para una economía como la chilena que suscita la envidia regional. Los pronósticos más optimistas hablan de que este 2007 se podría crecer entre el 5 % y el 6 %, pero dada la coyuntura internacional parece difícil.
Mucho mejor es el índice de desempleo que está en torno al 7 %. Se consolida la tendencia a la baja y al empleo de calidad. Otro dato interesante es que la Bolsa ha sido la única de América Latina, junto con la peruana, que ha registrado ganancias a pesar de las últimas debacles internacionales.
Desde el punto de vista político es de donde vienen las principales dificultades de este gobierno. Empezó con una revuelta estudiantil (la revolución de los pingüinos) totalmente inesperada. Varios casos de corrupción han sacudido también al gobierno, aunque en algunos casos eran del período anterior. Y en las últimas encuestas se ha producido un notorio descenso en el índice de popularidad, tanto del gobierno como de la presidenta. Por cierto, que la oposición de derecha también desciende en las mismas encuestas.
Un dato de las mismas encuestas es especialmente significativo: el 70 % de los entrevistados por el diario La Tercera, considera que los partidos de la Concertación (coalición de partidos que apoyan al gobierno), han colaborado poco con el gobierno de Bachelet. Es un secreto a voces que las luchas internas entre estos partidos, e incluso de facciones distintas de entre ellos, están dificultando la labor de gobierno.
¿Se podrá mantener en pie esta coalición, que ha gobernado con éxito todo el período post-dictadura? Sería el principal objetivo de este gobierno si quiere volver a derrotar a la derecha, que en las últimas elecciones arañó la victoria. Pero para eso el liderazgo de Bachelet debe ser más fuerte. Se impuso en las internas de la Concertación con apoyos al margen de los liderazgos partidarios, además del innegable apoyo del ex presidente Ricardo Lagos. Y sigue en el gobierno sin poner orden en sus propias filas.
El nuevo sistema de transportes de la capital, conocido como Transantiago, es una muestra de la falta del necesario respaldo que necesitaría Bachelet. El caos monumental que ha provocado en la ya de por sí complicada circulación de la capital chilena, ha suscitado enfrentamientos y acusaciones no solo de la derecha, sino entre distintos sectores del gobierno.
A la presidenta la quedan 3 años de gobierno, pero solo éste antes de que la campaña electoral complique la toma de decisiones. El próximo año hay elecciones municipales y el 2008 será ya un año de clara lucha por las precandidaturas. De hecho, ya se habla en los medios de la carrera presidencial y hasta un dirigente de la derecha, Pablo Longueira (UDI) ha iniciado formalmente su campaña.
El Partido Socialista, que ha aportado los dos últimos presidentes, querrá repetir. Pero la Democracia Cristiana cree que ha llegado de nuevo su momento. En cualquier caso el escenario es muy complicado, ya que las divisiones son notorias. Lo que sí es cierto es que la derecha no ha conseguido sacar ventaja de esta situación y su descenso en las encuestas así lo destaca. Esto nos indicaría que la clase política en Chile está perdiendo imagen, aunque está todavía muy lejos de otros países de la región.

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